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María y Jesùs

María peina su cabello sonriente
En su mirada se refleja un ser muy dulce
que con infinita ternura la mira.
La toma del brazo amorosamente y ambos
caminan en los floridos jardines. las mariposas vuelan
alegremente, las flores desprenden sutiles perfumes,
que dibujan sonrisas de alegrìa, tranquilidad.
Las aves trinan hermosas, plegarias de gratitud.

María sonríe dulcemente, cuan dichosa es!!!
El toma suavemente sus manos, las besa, y le dice.
María madre mía, estas aquí, cerca de mí, por siempre.
Sé que mucho sufriste por mí, te vi llorar amargamente.
Tu llanto desgarrador, me entristecía, pero todo
eso ya paso. Ahora estas aquí conmigo, diré a los ángeles
Que canten para ti, porque quiero verte sonreír.

En la tierra dije estas palabras. Me iré a preparar moradas!!!
Como no iba a tener una para ti?
Y aun mucho más que eso, por ser madre del verbo divino,
un lugar privilegiado muy cerca de mí, Madre Divina, de los
universos, preparados, para ser habitados.

María, sonríe grácilmente, su voz es melodía de amor,
que ilumina lo más recóndito del universo,
disipando las sombras, y despertando, dulcemente como una madre
despierta a sus hijos.
Abriendo las cortinas del alma, en la alborada, de un nuevo
Amanecer.

Pétalos del corazón
Nelhy Gómez Reyes.
12/06/009.
Derechos reservados©.

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