"Clamor de nuestra madre tierra amada"

¿Qué esperas, oh tierra madre amada?
¿Dime porque entristece tu dulce mirada?.
¡El gran movimiento!.
Escucha el canto de mi corazón,
canto de dolor y aflicción.
No puedo más,  ante tanto  dolor, que llevo en mi interior.
me estremezco,  y me hace fragmentos,  la ola de desamor.
Caen los cuerpos, sin razón, en lucha sin cuartel.
Con desesperación,  e impotencia, los veo caer,
uno a uno, matándose entre sí,
Inmisericorde,  y salvajemente;
Irrumpiendo mi tranquilidad.
Tiembla de dolor la mano que me sostiene,
sudor de sangre, derrama mi alma,
de planeta viviente.
¿Dime  tu que lees, dime tu que  escribes,
Si mi corazón miente?
En mi  nacieron, para crecer como humanidad
 lecciones del pasado no asimilaron,
cuando por agua y fuego fueron purificados.
Dime  tú que lees, dime tú que escribes,
Dime tú que no crees en mis palabras,
¿Serán de nuevo  por su inconciencia, sacrificados?
El desamor aumenta, hasta el aire tiene miedo
nadie detiene la ola gigantesca,
viajan las nubes se acerca gran tormenta,
¿Quizás un alma noble mire al cielo y se arrepienta?
reconocer el error, es renovación,
vestidura nueva para renacer en otro astro
sin contaminación.
¿Adónde conlleva todo esto?
Mi corazón late agitado, las voces se confunden
aumenta el escándalo, en cada estruendo,
miles de vidas se pierden, reina el dolor
dime, ¿cómo endulzar mi canto?
¿Cómo enjugar mi llanto?
Giro, y giro con dolores de parto,
Tierra madre soy, como lo escribieron tantos.
¿Quién mi corazón escuche comprenderá
de mis entrañas los llantos?
Entre la irrespirable bruma de muerte,
surgirán los cantos, de las almas nobles
que salvaron mis quebrantos.
¡Oh si un solo corazón se hicieran todos
De las manos tomados, con fuerza a mis manos!
Cuando diera el gran movimiento,
los sostendría con tal fuerza,
que cuando todo termine, continuarían tomados de las manos.
Entonces brillara el sol en todo lo alto,
te llamaría pueblo suyo, rebaño suyo como antaño.
Escucharían su voz en elevada montaña,
sus enseñanzas serían  un mar de miel en calma,
¡¡¡Oh si comprendieran el dolor de mi alma!!!
Los ruidos me agitan el dolor me debilita,
Solo la fe, oración y los cantos alivian mis quebrantos.
Autora Nelhy Gómez Reyes.
15/03/011.
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