Carta a mi  amada constelación.


Amada constelación
Yo soy quien desde la cúspide de paz, firme ante el consejo estelar
contrato de vivencias terrenales.
fue mostrado y vi a mis verdugos  lacerarme, hasta lastimar
mis frágiles alas, no sentí  temor, descendí, hasta tocar fond0
 y cortar raíces venenosas para que no hirieran a las semillas del mañana.
Descendí  bajo tierra donde los  ríos subterráneos,
dan vida y verdor, llore en tus cascadas
entre tus piedras desfallecí tantas veces,
rudas raíces laceraron mi alma, lastimando mis pequeñas alas
llore entre tus cascadas, busqué la muerte sin encontrarla,
Mi ángel me consolaba, sus alas me abrazaban ,
miraba las estrellas, temía no retornar
como podría levantar el vuelo con mis las lastimadas?
Un rio forme con mis lágrimas,¿ adónde fueron mis lágrimas?
Adonde el llanto secreto que ahogaba mi alma?
En que estrella fijo mis ojos?
de dónde vendrá el socorro,  la ayuda la calma?
La ternura de tu mirada me transmitías,  infinidad de respuestas
que mi mente temprana no  captaba, en silencio me mirabas.
Y vi el rio nutrir las raíces de nuevas constelaciones venideras
y mi sangre se fortaleció, y sangraron mis heridas
y nutrí de sabia las verdes hojas del mañana.

Amada constelación, el dolor me  brindo enseñanza

les saludo con amor y reconciliación desde mi alma.

Autora Nelhy Gómez Reyes.
15/03/011.
Derechos Reservados ©

 


 

Aun  existo, aquí estoy frente al consejo estelar.
Llorando  la niña ante el árbol de mi vida,
no puedo hablar, hoy quiero llorar...
No pido más, entre blancas paredes, hoy quero liberar,
dejar mi dolor volar.
Sin hablar entienden,  el lenguaje de mi alma...
Me dejaron tan sola en aquella etapa,
sin que reprochar, bajan la mirada...
No,  no pido castigo, he perdonado,
no pido nada, más que recuperar mis alas.
Comprendo ahora,  que no hay dolor,  sin buena causa.
Las nuevas hojas del árbol, lucen verdes
brillosas, y frescas.
Vencí al vendaval, para que no las lastimara,
para que no las marchitara.
La lucha fue cruel, los vencí pero lastime mis alas.
Veo al anciano tiempo venir a mí, con su túnica blanca
su mirada refleja,  infinita ternura, ternura que mi alma acuna.
de su corazón brotan,  como capullo de rosa
un par de alas, ¿Ya es tiempo?
Es tiempo de levantar el vuelo,  de cortar amarras.
Son muy hermosas, aun habrá luchas por vencer
no quiero lastimarlas....
El ayer me fortaleció, mil batallas vencí, las cicatrices
del alma, son caminos donde recogí
 espinas,  y piedras
por los que vendrían,  tras de mí.
para que no lastimaran sus alas.
El anciano tiempo me  transmitía, ternura en su mirada...
Ahora entiendo que estuvo con el viento a mi favor,
nuestra emoción era conmovedora,
Los ancianos del consejo estelar me rodearon con tanto amor,
me abrazaban, entre palabras de amor y aliento.
me despedí con  un giro a la izquierda,  y uno a la derecha
y  una humilde  reverencia, en señal de respeto humildad,   y agradecimiento.
Entre pasillos blancos más que la blanca nieve, camine presurosa
escuche unos pasos de algodón venir a mi...
Era mi fiel guardián celeste, me abrazo con infinita ternura.
De la terraza estelar  se miraba a lo lejos la tierra,
sentí nostalgia, no volveríamos,
una nueva constelación nos esperaba
¡¡¡Volemos!!!!
-Me dijo-
¡!!Anda, vamos!!!.
¡¡¡Extiende  tus alas!!!

Autora Nelhy Gómez Reyes.
15/03/011.
Derechos Reservados ©